Cómo encontré mi sueño en la vida

Esta es la parte 1 de una serie de 3 artículos sobre Encontrar tu Sueño en la Vida

Como era antes de encontrarlo

Cuando me piden que cuente mi historia sobre cómo es que decidí hacer esto con mi vida, me hace recapacitar y decir: ¡caramba, creo que esto es lo que siempre quise, pero nunca me había atrevido por estar escuchando tan detalladamente a mis miedos!

La finalidad al momento de escribir este artículo para el blog no es echarte demasiado “rollo”, aunque sé que a muchas personas les gustan los detalles, a mí lo que me gusta es ser concreto e ir al punto.

Aunque estoy también muy de acuerdo en que para que cualquier persona pueda comprender mi punto de vista, primero hay que tocar ciertos puntos clave que ayudarán a esclarecer muchas cosas. Así que comencemos:

Todo comenzó desde que en casa me criaron con la idea de que “hay que tener un trabajo fijo” para poder “triunfar en la vida”. El gran problema vino cuando finalmente terminé mi carrera y obtuve mi primer trabajo fijo.

¡No me agradaba en absoluto!

Soportaba a un jefe gruñón que se la pasaba gritando (no nada más a mí, sino a cualquiera que se le atravesara de sus subordinados). Tenía que ir de lunes a sábado con un horario de entrada de 8am pero con un horario de salida totalmente incierto. Cuando lograba salir a las 9pm ¡sentía como si me estuviera escapando!

La paga debo admitir que no era mala para un recién egresado de la universidad, pero en definitiva pasar allí la mayor parte de mi vida no era una de mis metas en la vida. ¿Vivir haciendo algo que no amas tan solo porque brinda estabilidad económica y viviendo en una ciudad en la que no me sentía a gusto para nada? ¡no, gracias!

Pensaba que tenía que existir la manera de tener ambas cosas: hacer lo que amo y recibir un ingreso decente como para darme la vida de mis sueños.

01 boring

No obstante, como muchos mexicanos, no tenía el hábito de leer ni de invertir en mi auto-superación. Pensaba que por arte y obra de dios, la iluminación me llegaría y desde luego, lo que yo pensaba era lo correcto (ahora sé que en definitiva las cosas no funcionan así), con mucha frecuencia culpaba a los demás y a la situación por mi mal humor, después de todo: estaba en el lugar que menos quería estar, ¿cierto?

Eso de alguna manera me hacía tener cierto “derecho” para estar de malas, maldecir y frecuentemente vaciar todo mi enojo y frustración a quien se atreviera a contradecirme.

Las cosas parecían no tener una salida que pareciera digna o saludable para terminar haciendo mi pasión. Cada que alguien se me acercaba a decirme que no tenía por qué ser así, para mí la visión de una vida amorosa, viviendo con mis emociones positivas al máximo, siendo agradecido y todo esto parecían solamente un sueño que jamás llegaría.

La vida simplemente se olvidó de mí al momento de repartir la felicidad – solía decirme a mí mismo de manera mental.

El punto de no retorno

01 quemar los barcos

Pero justo cuando las cosas parecen no tener solución e ir de mal en peor, llega un momento en el que literalmente se “derrama el agua del vaso” y ya no soporté más.

Ver que no tenía tiempo para tener una vida decente pues trabajaba literalmente de sol a sol, incluyendo los sábados, en una “ciudad” en donde no contaban con bastantes de los servicios que a mí me hubiera gustado haber contado en aquel entonces, no teniendo tiempo para tener vida social (ni pareja), viviendo fuera de mi casa sin mi familia, con solo una semana de vacaciones al año (si bien me iba ya que frecuentemente renovaban los contratos y teníamos que decir adiós a la semana de vacaciones al año), fueron muchos detonantes que un buen día me hicieron decir: ¡ya no más!

Así que programé mi salida para un 17 de abril y renuncié. Cualquier cosa sería mejor que estar en una vida llena de estancamiento.

A esto llamo el punto de no retorno, ya que una vez habiendo renunciado para mí no existía marcha atrás (algo así como quemar los barcos, solo queda conquistar o morir). Después con el tiempo, me fui dando cuenta de que muchas personas no se hacen a sí mismos el trato de tener un punto de no retorno y es por eso que precisamente las cosas no avanzan en la vida, porque siempre hay un punto al cual regresar (a casa de sus padres, por ejemplo) y así, si cualquier cosa sale “mal”, entonces regresan allí. Pero al contar con un punto de no retorno, no queda de otra más que darlo todo para hacer que las cosas marchen o marchen; no hay más.

Sin duda esto hace que se llegue a un punto de crecimiento del SER (ahora lo puedo decir así, antes no sabía sobre este lenguaje, es más ni siquiera sabía que yo mismo soy un SER).

En resumidas cuentas, pasé muchas cosas, entre ellas hambre y desesperación por falta de dinero, luego me vine a enterar nuevamente que muchos de los amigos que trabajaron conmigo lo veían como su peor pesadilla: “no tener dinero”. Pero es justo el haber tenido esa vivencia la que me hace ya no tener miedo a esto, sé que puedo sobrevivir perfectamente y que por el contrario me hizo despertar muchísimo mi creatividad.

De cierta manera, confrontar el punto de no retorno es eso: ya no hay retorno no solo a un lugar, sino a un quién. Ya no puedes retornar a quien tú eras antes de esa decisión firme, solo queda crecer o crecer.

Comienzo de la transición consciente

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Una vez que averigüé que no hay tanto problema con no tener dinero y que estoy destinado a sobrevivir, entonces, como ya mencioné, queda espacio la creatividad, para la prueba y el error sin el temor de la censura ni la auto-censura.

Comencé mi proceso de transformación de vida en un instituto de espiritualidad científica donde completé todos los niveles que existían en ese momento e incluso me fui a un retiro a la montaña de Oaxaca por 5 días donde hubieron bastantes temas de interés sobre cómo funciona la vida, meditación, ejercicio, alimentación adecuada, etc.

No obstante, te mentiría si con eso te dijera que ya entendí de lo que se trataban las cosas e incluso que allí fue donde recordé mi sueño en la vida. No, no lo recordé y ni siquiera me aplicaba aun con todo el conocimiento recibido.

Fue hasta que hubo un evento significativo en mi vida (la pérdida de alguien) que recibí esa sacudida.

Tengo que hacer algo para salir de la manera en la que estoy viviendo, de nada me sirven los conocimientos ¡si ni siquiera los aplico! – me dije a mí mismo.

En ese entonces el universo escuchó y una serie de cosas comenzar a suceder “mágicamente”

Un gran reto, un gran despertar

Cuando dije que una serie de cosas comenzaron a suceder “mágicamente” no quiero que te imagines que todo fue miel sobre hojuelas… ¡para nada!

Los clientes que tenía de mi anterior actividad decidieron dejar de pagarme… ¡al mismo tiempo!

Diciembre de 2015 fue un mes de reto supremo, sin dinero, sin clientes, sin un camino claro a cómo lograr mi meta de vivir como quería, con poco dinero en la bolsa y con la temporada navideña encima de mí.

No obstante, me dije: ¿qué es lo que quieres de tu vida? ¿Si pudieras lograr lo que quisieras en esta vida, qué sería eso? ¿Cómo quién te gustaría ser y vivir?

Literalmente me di dos semanas donde no trabajé en absoluto y me dediqué a reflexionar sobre lo que quería de mi vida. En vez de salir corriendo a buscar un empleo decidí confrontar mis miedos y mis problemas económicos desde el sentir… y limpié bastante miedo y tristeza que venía cargando ¡desde hace años!

Ahora comprendo que un gran reto no puede sino traerte a un gran despertar si decides confrontarlo de frente y no huir de él por no sentirlo.

Comencé a disciplinarme enormemente, despertar a leer, meditar, hacer un poco de ejercicio, hacerme un horario de trabajo (aun si no tenía una idea clara, el primer punto sería seguir esclareciendo mi nueva forma de vida).

Luego de algunas semanas más, ya en enero de 2016 la tormenta comenzó a calmarse, ya tenía claro mi sueño sobre cómo deseo vivir en esta encarnación y me llegué a hacer la pregunta.

Si yo he podido hacer esto… ¿no le sería útil recibir un proceso más destilado del que yo he vivido a otras personas y así apoyarles a que encuentren eso que tanto desean sin la necesidad de pasar por tantos retos como los he pasado yo?

La respuesta fue un sí rotundo. En ese momento comprendí que si podía ayudar al menos a una persona entonces todo tendría sentido.

Mi primera prueba fue grabando una meditación guiada con una técnica utilizada para hacer los pensamientos negativos de lado para poder concentrarme en mi objetivo. De hecho puedes acceder a esta meditación haciendo clic aquí.

Sin duda juntar mis estudios sobre espiritualidad con la tecnología ha sido un reto tremendo, pero allí es cuando entra un verdadero compromiso con mi sueño. Mis diálogos ahora se parecen más a este:

  • Sí, la verdad es que me siento muy incómodo pues reconozco que no sé hacer X o Y cosa, sí, me frustro, sí me impaciento y muchas otras cosas más; pero… ¿eso hará que mi sueño no se cumpla?… ¿en verdad?
  • ¡No, mi sueño es más grande que la frustración que siento en este momento! Así que haré lo que tenga que hacer para lograr este siguiente paso hacia la realización de mi meta.

Y básicamente eso es lo que me hace mantenerme de pie. Prácticamente nada de lo que me de satisfacción momentánea es suficiente comparado con la satisfacción que obtendré al momento de realizar mi sueño y, por el contrario, esos distractores y berrinches emocionales del no puedo, no sé, voy a fracasar, etc. hacen que me retrase en mi camino hacia mi más grande meta.

Esto me ha ayudado a formar mi carácter, a fijar prioridades, a medir mejor mi tiempo y cumplir con mi palabra, ya no tanto con otros, sino conmigo mismo.

Y ¿sabes? Todo lo que conllevó llegar a esta fortaleza interna fue una cosa muy muy sencilla… ¡mi decisión!

About The Author

Daniel Gaona

Puedo apoyarte esos pequeños grandes pasos que se requieren para mover tu vida desde donde estás hasta donde te gustaría estar. Incrementa tu voluntad...